Rutas Marruecas

Las tribus nómadas saharianas en el Mussem de Tan-Tan

Sonia Gámez | 23 junio 2019

Cada año, las noticias sobre una festividad que reunía a un gran número de tribus nómadas del sur de Marruecos y parte del Sahel seducían mi imaginación con propósitos de viajes hacia aquellas tierras lejanas. Diferentes motivos, principalmente la distancia del lugar, me hicieron siempre desistir de esa visita obligada a Tan-Tan y su mussem. Estos días de junio se ha vuelto a celebrar la feria anual de los nómadas en esta pequeña ciudad sahariana y, por fin, ahora que estamos instalados tan cerca, hemos tenido la oportunidad de asistir al que es considerado uno de los mussem(s) más populares de Marruecos (puedes leer un post anterior para saber más sobre los mussem(s)). Antes de contar mi experiencia e impresiones en el Mussem de Tan-Tan, quisiera contextualizar y ofrecer algunos datos sobre el lugar donde nos vamos a mover.

Los orígenes de Tan-Tan la ubican en el río Ben Khlil, un lugar de paso de las caravanas comerciales procedentes del África subsahariana. Esta importancia geográfica le fue atribuida por la abundancia de agua en su subsuelo, un bien muy codiciado por las tribus nómadas y manadas de animales que frecuentaban la zona costera del desierto. Con la colonización española a principios del siglo XX, Tan-Tan recuperó sus cualidades estratégicas para convertirse en un campamento militar destinado a vigilar los movimientos tribales y para el control de las fronteras establecidas por las fuerzas coloniales francesas y españolas a lo largo del curso del río Drâa. La procedencia de su nombre, Tan-Tan, parece estar en relación, y a esto hay que echarle un poco de imaginación, con el ruido que hace un recipiente al caer en el fondo de un pozo para extraer el agua.

A finales de los años cincuenta, la ciudad de Tan-Tan experimentó un considerable crecimiento demográfico, momento en que su feria anual Almougar Tan-Tan adquirió notoriedad entre las fronteras occidentales del Sahara africano. De esta manera, se convirtió en un centro comercial agitado y bullicioso que no solo conectaba distintos lugares de Marruecos sino, también, otros países del Sahel.

A partir de 1975, cuando Marruecos recupera las provincias saharianas, Tan-Tan se transformaría en un centro urbano formado por dos municipios, Tan-Tan y El Ouatia. El lanzamiento de este puerto, a veinticinco kilómetros de distancia, le daría a Tan-Tan la oportunidad de desempeñar un papel económico importante entre los puertos de la costa atlántica marroquí. El Ouatia fue desarrollando un pequeño centro urbano alrededor de su puerto, más conocido como la Playa de Tan-Tan. Allí se concentraron algunas instalaciones de procesamiento de pescado y destaca su amplia playa y paseo marítimo, aunque no deja de ser un lugar bastante aislado y con evidentes carencias. Entonces, las actividades económicas de Tan-Tan se diversificaron con la incorporación de la pesca, un recurso abundante en la costa atlántica que la convierte en uno de los caladeros más importantes de Marruecos. Tan-Tan empezó a experimentar cambios y a ejercer una significativa atracción migratoria procedente del entorno rural circundante frecuentado, principalmente, por las tribus nómadas en fase de sedentarización.

La ciudad de Tan-Tan y su entorno desértico.

Aunque las distancias siempre son relativas, podemos considerar que la pequeña ciudad de Tan-Tan, que se encuentra situada a 920 km al sur de la capital del país, Rabat, y a 310 km al norte de El Aaiún, está lejos. Sin embargo, con el desarrollo de los medios de transportes marroquíes estos espacios marginales han sido favorecidos. Si alguien quisiera viajar hasta Tan-Tan para conocer su mussem, lo más recomendable es volar a Casablanca y desde allí tomar un vuelo, de aproximadamente tres horas, hasta Tan-Tan, que tiene su propio aeropuerto. No merece la pena tomar un vuelo interno desde cualquier otro lugar de Marruecos, ya que todos los vuelos se centralizan a través de Casablanca y, finalmente, tendría que hacer escala en esta ciudad. Si el viaje fuese por carretera desde Marrakech, existe la posibilidad de hacerlo en coche, en un trayecto que duraría alrededor de ocho horas, o en autobús (CTM o Supratours recorren la ruta hacia el Sahara varias veces al día), en un viaje de entre diez y once horas. Lo más recomendable, si se decide ir en autobús, es hacer el trayecto por la noche y llegar a destino por la mañana, pues llegar muy tarde a Tan-Tan complicaría las cosas.

La ciudad y su entorno cuentan con numerosas potencialidades, poseen un atractivo y un encanto que no tienen otras poblaciones de la costa sahariana: un valioso patrimonio cultural local, una extensa costa atlántica de acantilados y densa bruma, y un genuino paisaje árido al que se suman ricos ecosistemas del desierto. A pesar de todo, el impacto del turismo es aún muy escaso y la oferta hotelera muy limitada. Por esta razón, fue tan importante la recuperación del Mussem de Tan-Tan en el año 2004, un acontecimiento anual que pretende dar un nuevo aliento a las actividades turísticas y artesanales de la ciudad saharaui.

Calles de la pequeña villa de Tan-Tan.

Los orígenes del Mussem de Tan-Tan están vinculados a la tumba de uno de los principales líderes de la independencia, el sheij Mohamed Laghdaf. A partir de 1960, tras su muerte, la tumba de Laghdaf se convirtió en lugar de peregrinaje, aportando el aspecto religioso que convierte la feria anual en mussem. Esta celebración tomó una forma estructurada a partir de 1963, convirtiéndose en un acontecimiento periódico que formaba parte del calendario agropastoral de las distintas tribus nómadas saharianas. Durante la celebración del mussem, convertido en testimonio vivo de las culturas orales y artísticas saharauis, estas confederaciones tribales tenían la oportunidad de sociabilizar a través de sus danzas y canciones populares, intercambiar historias, compartir conocimientos sobre remedios herbales, competir en carreras a caballo o participar en un destacado comercio de camellos y dromedarios. También era la ocasión para concertar acuerdos matrimoniales y celebrar bodas.

Celebración de una boda durante el mussem.

A mediados de la década de 1970, la continua agitación de la región provocó la suspensión del Mussem de Tan-Tan, celebrándose por última vez en 1974. Un parón de treinta años que fue interrumpido con la recuperación y reanudación del mussem en el año 2004, bajo el patrocinio de la casa real marroquí. Un año después, en 2005, la Unesco, que apuesta por el compromiso de Marruecos para salvaguardar sus culturas tradicionales más representativas, se unió al Ministerio de Turismo de este país para reactivar el festival, proclamándolo Patrimonio oral e inmaterial de la Humanidad y el lugar con la mayor reunión de tribus nómadas en el norte de África. Desde su recuperación, el mussem ha atraído distintos grupos tribales de Marruecos, Mali, Níger y hasta de Arabia Saudí. Todos estas tribus que acuden y participan en la celebración se alojan en un campamento temporal de cientos de carpas hechas a mano de cabra y pelo de camello, escenario de fondo de todas las actividades programadas durante el mussem.

Cuando llegamos a Tan-Tan, lo hicimos con grandes expectativas. Era el día de la inauguración y celebraba la 15ª edición bajo el lema El Mussem de Tan-Tan, portador de la cultura nómada universal. La organización ha estado abanderada por la Fundación Al Mouggar, una institución creada a instancias del rey marroquí, que tiene la misión de preservar y potenciar el Mussem de Tan-Tan. Sus trabajos están orientados a promover y mejorar el patrimonio cultural que representa la cultura nómada del Marruecos sahariano (el patrimonio hassaní), un componente fundamental de la identidad marroquí.

En esta ocasión, el país invitado de honor ha sido Mauritania, una elección motivada, según la organización, por las buenas relaciones bilaterales basadas en vínculos históricos que unen a los dos pueblos, así como en la similitud de los aspectos sociales y culturales de ambos países. En el programa de la 15ª edición se anunciaban variadas actividades patrimoniales, culturales, deportivas, artísticas y socioeconómicas. Espectáculos de folklore, seminarios y veladas artísticas y musicales, según los continuos comunicados en las redes sociales y prensa. Este año, de nuevo han estado presentes los Emiratos Árabes Unidos (EAU), a través de un pabellón administrado por varias instituciones y organismos responsables de la preservación del patrimonio cultural.

Cartel de la 15ª edición del Mussem de Tan-Tan.

Vista general del espacio que ocupa el Mussem de Tan-Tan.

Del Mussem de Tan-Tan esperaba sobretodo una feria genuina del Marruecos tradicional y diverso. En un principio, al recorrer el espacio donde se alineaban las carpas, todavía libres de visitantes, mis perspectivas se afianzaron, sin embargo, al final de la tarde y después del eterno acto de inauguración, comencé a cuestionar algunos aspectos de la festividad.

Aunque era muy tentador permanecer en movimiento entre las tiendas y la marea colorida de túnicas y turbantes formada por visitantes y participantes, decidimos estar presentes en el acto de inauguración. Pronto advertimos que el espacio destinado a las representaciones y actuaciones de los distintos grupos, así como las intervenciones de las autoridades, estaba establecido de tal manera que solo las personas sentadas en la tribuna podían verlo. Los invitados ubicados en las gradas que, sobre todo, eran personalidades del mundo de la política, las artes y la cultura, fueron los espectadores de honor, el resto de los asistentes, el pueblo en general, solo podíamos mirar las grandes pantallas colocadas a ambos lados de la tribuna y que no siempre retransmitían lo que estaba sucediendo.

En estas incómodas condiciones, se desarrolló un pesado y largo acto de inauguración que ocupó toda la tarde. La apertura la llevó a cabo el jefe de gobierno marroquí, en su discurso destacó que el Mussem de Tan-Tan se ha convertido en «un hito cultural emblemático» por la participación de las diversas delegaciones que representan los países participantes. Por su parte, el ministro de Cultura y Comunicación, explicó que el Mussem de Tan-Tan «abre una ventana a la riqueza y la diversidad de la cultura del desierto, donde reinan los valores de convivencia y tolerancia». Y así continuó una retahíla de discursos que parecían no acabar nunca. Mientras tanto, la luz del sol caía en el horizonte transformando la figura de los jinetes a lomo de sus desesperados dromedarios que, en todo momento, se mantuvieron firmes frente a la tribuna.

Acto de inauguración del mussem.

Llegué a Tan-Tan con gran interés por conocer la artesanía y otros aspectos culturales de las distintas tribus saharauis. La Maison de l’Artisan es el lugar de acogimiento de algunas muestras artesanas y sus procesos de elaboración. Al entrar, sus expositores me parecieron escasos y poco diversificados. En algunas tiendas las mujeres tejían en telares rudimentarios o elaboraban algún producto, como la leche agria, a la manera tradicional. En otra jaima se representaba una ceremonia de casamiento algo artificial, creo que era una exhibición fingida para el público y no real, lo que resta bastante autenticidad al mussem. La enseñanza del Corán también suele ocupar un espacio en la Maison de l’Artisan, donde, en el interior de una tienda, un grupo de niños memorizaba en voz alta las suras del Corán, algo que, en principio, no debería formar parte de la identidad de las tribus saharianas.

Supuestamente, el Mussem de Tan-Tan es un legado histórico para los saharauis, una cita artística para conservar las tradiciones de los nómadas y revelar otros aspectos del desierto, culturalmente rico y diverso, en una región que ha acumulado un patrimonio urbano ahora clasificado como Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, la intervención de las distintas instituciones políticas y culturales han contaminado indudablemente lo que en origen fue una feria genuina y tradicional.

La Maison de l’Artisan.

En todas las ediciones del mussem está presente la celebración de la Tbourida o Fantasía (de la que ya hemos hablado en un post anterior). Se trata de una representación coreografiada de una carga de ataque de los miembros de una tribu amazige, que se ha convertido en el punto culminante del Mussem de Tan-Tan. Los jinetes sobre sus magníficos caballos se convierten en los protagonistas de una de las actividades más estéticas del festival. El galope de los guerreros retumba a través de las arenas del desierto, sus túnicas ondean al viento y sus rifles se alzan en el aire antes de vociferar un grito de guerra que culmina con el disparo sincronizado de sus rifles.

La procesión de camellos es otra imagen singular del mussem, donde los jinetes de las distintas tribus nómadas, a lomo de sus dromedarios, cantan canciones tradicionales que conmueven a los espectadores. Por todo el recinto, largas filas de mujeres vestidas con trajes elaborados y coloridos, con las manos cubiertas de atractivos tatuajes de henna, deambulan entre los caminos de la feria siendo a la vez espectadoras y protagonistas del estilo de vida nómada.

Durante el mussem, se manifiesta parte del folklore del Sahara, que presenta una considerable variedad en estilos de ritmos, melodías y costumbres. Variedad que está estrechamente relacionada con las realidades geográficas y los asentamientos tribales. De este folklore quisiera destacar la guedra, que es una danza casi sin movimiento marcada por un tambor de terracota. El arte de la bailarina reside en sus movimientos de brazos y manos y puede ser interpretado por una o dos mujeres, o una mujer y un niño. Es un baile de trance con movimientos básicos simples al que más adelante le dedicaremos un post en nuestro blog.

Finalmente, la feria ha sido completada con la organización de lo que en Marruecos se conoce como carnaval, que en realidad se trata de una cabalgata que desfila por las calles de Tan-Tan. Esta actividad es bastante artificial y con muy poca relación con la tradición nómada: niños disfrazados, dragones chinos y muchas condecoraciones para los invitados de honor al mussem.

Fantasía o Tbourida.

Las intenciones de los organizadores que favorecen el apoyo al Mussem de Tan-Tan, están sustentadas en la necesidad de preservación y promoción de este patrimonio inmaterial que perpetúa una larga tradición y una profunda conexión con las regiones del sur de Marruecos, de sus orígenes y de sus costumbres. En la actualidad, las poblaciones nómadas se preocupan particularmente por la protección de su modo de vida, seriamente afectado por las mutaciones económicas y técnicas de la región, que han alterado profundamente las tradiciones y la cotidianidad de las comunidades nómadas obligándolas a sedentarizarse. Por otra parte, la urbanización y el éxodo rural han contribuido a la pérdida de muchos aspectos de la cultura tradicional de estas poblaciones, tales como la artesanía y la poesía. Debido a estos riesgos, las comunidades nómadas del Sahara confían en que el Mussem de Tan-Tan les ayudará a asegurar la supervivencia de sus conocimientos y tradiciones. Sin embargo, la artificialidad que he podido observar en la celebración del mussem, así como la excesiva institucionalización y formalismos generados, principalmente, por la  participación de organismos internacionales y marroquíes que definen las directrices de cómo tiene que ser o no la feria anual de Tan-Tan, no auguran el cumplimiento de los deseos de las comunidades saharauis. En mi opinión, si se pretende apoyar una tradición para que continúe siendo auténtica y genuina, hay que establecer ciertos límites en los planteamientos de ayuda y promoción, para que esta no se vea afectada negativamente y se convierta en una exhibición artificial y de poca credibilidad.

Típicas jaimas nómadas instaladas para acoger a los miembros de las tribus participantes.

En Tubqal Marruecos, piedra y arena buscamos para nuestros viajes lo más auténtico y tradicional de Marruecos. En esta ocasión, hemos quedado un poco decepcionados con el tan fomentado y promocionado Mussem de Tan-Tan, algo que me cuesta reconocer aquí, después de la gran expectación acumulada durante años, resultado de una amplia difusión de imágenes y noticias en los distintos medios de comunicación. Por esta razón, hemos decidido acudir en busca de esos mussem(s) anónimos o desconocidos, pero a la vez genuinos y tradicionales, para incorporarlos en nuestras rutas o convertirlos en destinos únicos. Como ya comenté en un post anterior, en Marruecos se celebran más de mil mussem(s) al año y solo siete u ocho son promocionados desde las instituciones. Podrás seguir informándote de estas interesantes festividades anuales en nuestro blog o viajando con nosotros.

Rafa y su cámara.

2019-08-18T18:49:55+02:00