Rutas Marruecas

Los ritmos sanadores de los Gnaoua en el Festival de Essaouira

Sonia Gámez | febrero 2019

Essaouira es uno de nuestros lugares favoritos en Marruecos, una ciudad costera atlántica cuyos orígenes la vinculan a un antiguo centro de manufacturas fenicias. Por su carácter estratégico militar fue elegida por los portugueses en el siglo XV, la bautizaron Mogador. Hoy la medina de Essaouira es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como ejemplo de fortificación de finales del siglo XVIII. El responsable de la transformación de la ciudad fue el sultán Sidi Mohamed Ben Abdallah, que ordenó el levantamiento de sus fortificaciones y la creación de un puerto que se convertiría en uno de los principales destinos de las caravanas comerciales procedentes del África subsahariana. Essaouira entonces se desarrolló al más estilo europeo, compuesta por una ordenada retícula de amplias calles rectas diseccionadas por puertas. En contraposición, la medina es un laberíntico entramado de callejuelas con un zoco principal, el Souk Jdid. Pero si hay una imagen que identifica a Essaouira es la de las dos sqalas o bastiones costeros que se construyeron para defender la ciudad antigua, Sqala de la Ville en el noroeste y el Sqala du Port, al sur.

En esta hermosa villa cada año toma protagonismo la hipnótica música de los gnaoua, en el Festival Gnaoua de Essaouira. Músicas del Mundo, atrayendo a un público variopinto y cosmopolita dispuesto a disfrutar de una exquisita programación. En el evento se involucran miles de personas con el fin único de enfatizar el patrimonio de los gnaoua en toda su diversidad y atraer a los mejores artistas del mundo para fusionar su música con los ritmos mágicos y únicos de esta cofradía.

El término gnaoua es polivalente y hace referencia a una organización o comunidad de personas en particular, pero sirve también para identificar sus creencias y prácticas religiosas o, en este caso, su música. Sus raíces proceden de una sociedad subsahariana amazige e islámica de esclavos cuyos seguidores practican rituales de posesión de espíritus en los que la música desempeña un papel fundamental. Sin embargo, actualmente no podemos decir que todos los gnaoua tengan esta procedencia o cuenten con un historial de esclavitud en su pasado. Los rituales gnaoua que se celebran durante toda la noche, más conocidos como lilas, utilizan la música para invocar a los yennun, seres sobrenaturales o genios, con fines sanadores. A pesar de que estas prácticas rituales no son aceptadas por una parte importante de la comunidad islámica, la música gnaoua se ha popularizado y trascendido más allá de las fronteras marroquíes, saltando de un contexto sagrado a uno profano, incluso, en muchas de estas manifestaciones musicales se entremezclan ambos contextos.

En este mosaico de identidades podemos deducir que los gnaoua fueron los cautivos africanos que llegaron a Marruecos durante el siglo XVI en un momento en que se mantenía un comercio continuado de esclavos; que formaron parte de la «guardia negra» que protegía al sultán en el siglo XVII y, finalmente, que son parte de una cofradía religiosa mística a la que se le atribuyen poderes mágico-religiosos, que se expanden a finales del siglo XIX y donde la música adquiere una transcendencia fundamental en sus rituales. Además, debemos añadir a los grupos de jóvenes que actualmente están reivindicando la cultura gnaoua a través de la música en las distintas ciudades marroquíes. Estas bandas de músicos han abandonado el contexto religioso y se conforman en un amplio abanico de grupos musicales en el sentido más contemporáneo.

El Festival Gnaoua de Essaouira. Músicas del Mundo ya ha superado veinte ediciones desde sus inicios. Durante varios días, el certamen ofrece numerosas actividades paralelas como el espectáculo de Fantasía o Correr la Pólvora, charlas, conferencias y exposiciones de arte contemporáneo donde los artistas marroquíes locales o foráneos exponen sus obras. En su vertiente musical, los músicos y grupos de las distintas ciudades marroquíes o países africanos vinculados a los sonidos gnaoua tienen su lugar en la Plaza Moulay Hassan, pero también en otros espacios en la medina o fuera de sus murallas como en Dar Souiri, Bab Marrakech, Chez Kebin, Plaza Khayma y la Marche Aux Grain. En muchas ocasiones el público disfruta de la cercanía a los músicos y queda desprotegido frente a los ritmos infinitos, los colores vivos y los sonidos más tradicionales, en unos espacios elegidos por su innegable carga energética y espiritualidad.

Los sonidos gnaoua más puros se dan cita en el escenario Bab Doukkala por donde han pasado los más grandes maestros o maâlems. Para los conciertos más intimistas se dispone un espacio excepcional, la Zaouia Gnaoua, donde se pueden presenciar rituales del trance en las celebraciones de lilas nocturnas. La fusión de los sonidos gnaoua con el jazz tienen su lugar en el escenario de Bab Sebaa y en el de la Plaza de Moulay Hassan, donde el público más entregado disfrutará de actuaciones de músicos internacionales muy presentes en el panorama mundial actual. Otros escenarios más reducidos dejan paso a las nuevas generaciones de maâlems y a los seguidores de la fusión electrónica con ritmos tradicionales marroquíes, como sucede en los nuevos escenarios Pepsi y Méditel.

El momento más memorable del festival se produce cuando sube al escenario el maâlem gnaoua y su banda para hacer sonar sus instrumentos, como el guembri, un instrumento de tres cuerdas que, con sus bajos distintivos, identifica el sonido más puro de los gnaoua. Y aunque también usan grandes tambores, son las castañuelas de metal o qraqab las que marcan los ritmos más hipnóticos. Cuando el maâlem canta, el mensaje suele ser un canto espiritual o religioso que tiene el poder de curar. Sus ritmos continuados y repetitivos inducen al público a conectar con los músicos.

El Festival Gnaoua de Essaouira. Músicas del Mundo es un acontecimiento popular con un público muy diverso, donde una audiencia nacional e internacional desborda la ya dinámica vida en la medina, generando un torrente humano imparable de ir y venir entre las callejuelas y murallas, abarrotando los cafés, los puestos de comida y sus tiendas artesanas.

2019-04-11T17:35:11+00:00